Mira…
El niño de 12 años fundó una escuela en el patio de su abuela.
No tiene título. No tiene sueldo. No tiene ni 13 años.
Leonardo Nicanor Quinteros vive en el barrio Las Piedritas, en Pocito, San Juan, Argentina. Un barrio humilde donde la mayoría trabaja cosechando uvas y aceitunas.
En julio de 2014, con 8 años, le pidió permiso a su abuela Ramona para usar la parte trasera de la casa.
Quería darles clases a dos primos que no entendían las tareas de la escuela.
Así nació "Patria y Unidad". Patria por los colores de la bandera. Unidad porque es lo que quería para los niños del barrio.
Las paredes son de cartón, chapa y nylon. Las puertas son elásticos de camas viejas. Tres aulas de dos por dos metros, divididas por telas. Cada sala tiene su pizarrón y un tarro de lata lleno de trozos de tiza.
Tiene campana para el recreo. Tiene bandera argentina en un mástil. Tiene libro de asistencia y carpetas de evaluación. Tiene un micrófono improvisado con una lata de arvejas.
Y tiene 36 alumnos en 6 cursos de nivel primario.
El horario: de 2 PM a 6 PM. Por la mañana Nico va a su propia escuela como alumno. Por la tarde se transforma en "el Profe".
La alumna más grande se llama Mirta Donoso. Tiene 40 años. Camina más de media hora bajo el sol para llegar. Gracias a Nico aprendió a escribir su nombre.
"A veces le pregunto si una cuenta está bien o mal, y si no me pone un uno así de grande", dice Mirta.
Nico no solo enseña. Su abuela Ramona le daba 20 pesos para la merienda. Él gastaba 10 y con el resto le compraba algo de comer a sus alumnos.
Cuando la historia se difundió, los reconocimientos llegaron. CNN la cubrió. Clarín le dedicó una nota completa. Medios de toda Latinoamérica la replicaron.
Le otorgaron una beca para estudiar el profesorado de educación cuando termine el secundario.
Pero las promesas de construir un aula nueva no se cumplían. Entonces Ramona pidió un crédito para comprar materiales de construcción ella misma.
"Tengo que ir a la escuela para aprender y así poder enseñar en mi escuela", dijo Nico.
Mirta, la mujer de 40 años que aprendió a escribir su nombre en un aula de cartón, dice entre lágrimas que Nico le cambió la vida.
Un niño de 12 años, con paredes de nylon y tizas partidas, hizo lo que muchos con presupuesto no logran.
¿Qué harías si un niño de tu barrio te pidiera ayuda para enseñar?
📌 Fuentes: CNN en Español, Clarín, Perfil (Argentina), 2018


